La tumba de un Jesús

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La tumba de un Jesús

Este martes me llegó por correo electrónico la petición de un señor al que no conozco, pero quien amablemente me dice que frecuentemente lee lo que escribo, y pasa a plantearme su duda con estas palabras: 

“Le escribo pues tengo la inquietud de cómo puedo responder a mis hijos con respecto una curiosa noticia. ¿Me puede decir cuál es la postura de la Iglesia con respecto al hallazgo de una supuesta tumba de Jesús? Además, dicen que es un descubrimiento de hace más de 20 años”. A lo cual me permití contestar: 

“Estimado amigo:

Creo que lo primero que conviene comentar con tus hijos es que los medios no suelen ser una fuente confiable -desafortunadamente-. La mayoría son negocios de noticias y otras notas. A un periódico o un noticiero es casi imposible exigirles rigor científico y respeto a la verdad. Como negocios que son, buscan vender y lo más escandaloso es lo que más vende. Como se puede ver, esta nota no tiene ninguna seriedad.

“Con respecto a tu duda, te puedo sugerir que visites muchas y muy buenas páginas de Internet sobre la resurrección de Jesús”. Hasta aquí mi respuesta a este gentil caballero. 

No cabe duda que la gente con más medios para crear confusión en el público ignorante son quienes trabajan en el cine y la televisión y una muestra clara de ello la tenemos en el maravilloso descubrimiento (¿o será quizás: descubro y miento?) del director de la película El Titanic -James Cameron- sobre la tumba de un Jesús. Este gran investigador -que parece no saber nada acerca de trucos- contó con el apoyo de Discovery Channel. Lástima, hace tiempo estos señores ocupaban un buen lugar en mi concepto de televisión seria. Hoy en cambio, cayeron al nivel de Los Simpson. 

Si estos señores hubieran venido a cualquier panteón de nuestro país podrían haber descubierto las tumbas de miles de Jesuses junto a los restos de sus esposas, hijos nietos y demás compadres y lo más asombroso es que podrían haber demostrado que Jesús de Nazaret era mexicano y no vivió hace más de 2000 años sino a principios del siglo veinte. En otras circunstancias podría yo criticarlos por gastar tanto dinero haciendo un reportaje en tierras lejanas, pero está claro que no les importó gastar lo que gastaron cuado van a ganar lo que ganarán. 

Es cierto, tristemente ahora tampoco faltarán personas que pierdan su fe por culpa de esta noticia, pero tampoco esto nos debe extrañar dada la poca formación religiosa que caracteriza a nuestra época. 

Después de hundir un Titanic seguramente les parecerá más fácil hacer naufragar la Barca de Pedro. Muchos lo han intentado durante siglos, pero Dios la ha mantenido a flote mientras se han visto caer a poderosos imperios.