Un paso gigantesco

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF


Miles
de niños están a punto de asistir a un plantel educativo por primera
vez y este cambio en sus vidas les trae cierta inquietud.

Las educadoras, sobre todo las que tendrán a su cargo el primer
grado de jardín, ya deben estar preparando toda su paciencia para
escuchar, durante las primeras horas de los primeros días, todo un
"concierto" de gritos.

Pequeños que "huyen" del salón de clases, niños que patalean,
muerden, gritan, avientan los zapatos y que por ningún motivo escuchan
las razones que sus maestras tratan de darles para que se animen a
participar en clase. Ellos quieren a su mamá y punto.

Su malestar resulta muy comprensible si recapacitamos en que hasta
para los mismos adultos significa un cierto desasosiego el empezar una
nueva rutina de vida, con más razón para los pequeños que al ingresar
por primera vez a la escuela, entrarán en un mundo para ellos extraño y
lleno de incógnitas.

La actitud de los padres varía, desde los que tranquilizan a sus
niños platicando mucho con ellos, preparándoles para el cambio, hasta
los que les amenazan con llevarlos a la escuela como si se tratara del
peor castigo imaginable.

La motivación adecuada logra que los niños den lo mejor de sí, que
desarrollen todas sus capacidades, por eso es conveniente que los papás
se fijen en los esfuerzos escolares de sus hijos y les hagan saber que
se han dado cuenta de ellos.

Lo que se puede ir haciendo:

1.- Visite con su hijo las aulas del colegio antes de que empiecen las clases.

2.- Déjelo que le ayude en la compra de los libros y material.
Involúcrelo en el forrado de libros y en el inventario de los útiles
que faltan.

3.- Demuestre interés por lo que su hijo siente al ir a la escuela,
sobre todo durante los primeros días de clase. Sus experiencias, sus
nuevos amigos, sus maestros, etc.

4.- Conozca a los maestros y mantenga contacto con ellos, sobre todo si a su hijo le resulta difícil adaptarse.

5.- Establezca o re-establezca un horario para mandar a sus hijos a
la cama, recuerde que los niños necesitan más horas de sueño que los
adultos. El sueño les da energía y les permitirá mejorar su actitud por
la mañana al levantarse temprano para prepararse para una larga jornada
de trabajo en la escuela.

6.- Si desde la noche anterior se organizan uniformes, lonche o
refrigerio, tareas, mochilas y desayuno, a la mañana siguiente se podrá
contar con un ambiente más tranquilo y una armonía que se proyectará en
el ánimo de su hijo durante toda la mañana de clases.

7.- Como papás dense tiempo para despedirlo con una sonrisa,
regalen a su hijo diariamente una frase agradable: "que te vaya bien",
"que te diviertas". Luego, quédense tranquilos.

Usted como mamá aproveche el tiempo que sus hijos no están en casa
para realizar quehaceres que no podrá ejecutar cuando ellos estén
presentes y, al regresar de la escuela, la encontrarán más organizada y
con ánimo de compartir con ellos las experiencias del día.

8.- Cuide de que vayan bien alimentados. Si asisten a la escuela
con el estómago vacío, difícilmente se podrán concentrar en los
conocimientos que deben adquirir.