Un recado de Dios

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Un recado de Dios

No temas, te he llamado por tu nombre.
No temas porque Yo te he redimido.
Tú me perteneces,
tú eres mi elegido.
Si cruzas por las aguas voy contigo.
Los ríos no te anegan,
las llamas no te abrazan,
los fuegos no te queman: dice Dios.

Por eso te alabo Señor.
Mi alma se eleva hacia Ti.
¡Escucha Señor mi oración!

No temas porque yo soy el Señor,
el Santo de Israel, tu Salvador.
Tú eres de gran precio,
a mis ojos un tesoro.
No temas, que yo siempre estoy contigo.
Te miro como a un hijo,
tus penas acompaño,
te animo en el camino: dice Dios.

Por eso te alabo Señor.
Mi alma se eleva hacia Ti.
¡Escucha Señor mi oración!