La ventana de Fertilidad

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El
conocimiento de las fechas de ovulación en el ciclo menstrual ha sido
siempre un tema de gran importancia para las parejas que están buscando
un embarazo. Tanto por el hecho de que la vida del óvulo debe coincidir
en una “ventana de tiempo”, con la presencia de espermatozoides
viables para concebir, como porque ésta “ventana de tiempo” puede ser
diferente de un ciclo menstrual a otro.

Para analizar cuáles son en realidad los límites de esta ventana de
fertilidad y de qué manera las parejas que desean un embarazo pueden
identificarla más eficientemente, un grupo de expertos de la Universidad de Utah,
en Salt Lake City, Estados Unidos, se dieron a la tarea de revisar
todas las investigaciones previas en este sentido, para identificar
cuántos días antes y después de la ovulación dura la ventana y comparar
las diferentes técnicas para identificarla.

En la actualidad, la solicitud de información y métodos para
detectar la ventana de fertilidad está aumentando, tanto porque la
mayoría de las parejas desean planear la fecha de embarazo y parto,
como por el hecho de que, en la mayoría de los países, al menos 10% de
las parejas tienen dificultad para concebir.

Aunque un considerable número de estas parejas requerirán
asistencia médica para concebir, un porcentaje de ellas podrían lograr
el embarazo identificando la ventana de fertilidad; además, si
cualquier pareja que busca un embarazo determina con exactitud la
ventana de fertilidad, disminuye el tiempo que tarda en lograr su
propósito, además de disminuir la angustia de la pareja, la necesidad
de utilizar métodos de asistencia para la fertilidad, y el costo y la
probabilidad de efectos secundarios en la mujer por estos tratamientos.

Aunque desde hace décadas se conoce a fondo la dinámica del ciclo
menstrual, es sólo hasta fechas recientes cuando se cuenta con estudios
científicos para evaluar la probabilidad de embarazo, dependiendo de la
fecha del ciclo menstrual. Los estudios demuestran que la concepción es
posible desde cinco días antes de la ovulación, hasta el día en el que
se presenta la ovulación; sin embargo, nunca se ha podido documentar un
embarazo que ocurra al día siguiente de la ovulación.

Esto significa que la ventana de fertilidad dura sólo seis días en
cada ciclo menstrual, tomando en cuenta que el espermatozoide, en
condiciones ideales de moco cervical apropiado, puede vivir hasta seis
días. Por otro lado, estudios recientes en mujeres con dificultad para
concebir y bajo tratamientos de fertilización asistida, han demostrado
que, en realidad, el tiempo en el cual se logra con mayor facilidad la
fecundación, es en las primeras horas después de la ovulación, y
estudios clínicos en parejas sin métodos de fertilización asistida,
demuestran que la probabilidad de embarazo es mucho mayor si la
actividad sexual se lleva a cabo uno a dos días antes de la ovulación
que en el mismo día de la ovulación.

La interpretación de estos datos sugiere que muchas parejas
intentan detectar la fecha de ovulación y restringen la actividad
sexual hasta esa fecha. Con base en estos resultados, se concluye que,
tomando en cuenta que la vitalidad del óvulo disminuye rápidamente en
las primeras seis horas después de la ovulación, con la actividad
sexual el mismo día de la ovulación es muy probable que, para cuando se
mantiene la actividad sexual, hayan pasado más de estas seis horas y la
probabilidad de embarazo sea menor.

Por otro lado, basados en la experiencia que hasta ese entonces se
tenía, los médicos recomendábamos a las parejas el mantener actividad
sexual en días alternos y buscar mantener actividad sexual el día de la
ovulación.

Con esta nueva evidencia de la vitalidad del esperma hasta 6 días y
la corta vitalidad del óvulo, se recomienda a las parejas que mantengan
actividad sexual diariamente, sobre todo los seis días anteriores a la
ovulación, para permitir que existan espermas en el tracto genital
antes, durante y después de la ovulación, aumentando la probabilidad de
embarazo.

Cuando una pareja está buscando un embarazo, la angustia que se
genera cuando pasa el tiempo y no se presenta la concepción puede
dificultar la comunicación entre ellos; la evidencia de estos estudios
puede ayudar mucho a modificar el patrón de actividad sexual en una
pareja que desee concebir, al evitar esquemas fijos de actividad sexual
limitados sólo al día de la ovulación.

Por una recomendación de actividad sexual diaria, al menos seis
días de la fecha esperada de ovulación, no sólo aumenta la probabilidad
de embarazo en un menor tiempo, sino que disminuye la angustia de la
pareja sobre este tema.