Viacrucis Bíblico

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Crucifixión, Arte Religioso Contemporáneo

VIACRUCIS BÍBLICO

DEL
SR. OBISPO DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN, OBISPO DE QUERÉTARO



 PRESENTACIÓN

El ejercicio del VIA-CRUCIS es un
acto de piedad que el pueblo cristiano ha apreciado desde hace siglos. Su
sentido actual no pasa, porque nos lleva a meditar paso a paso el camino que
recorrió nuestro Señor Jesucristo al final de su vida. Era el camino para el
ofrecimiento de sí mismo en la inmolación del sacrificio como signo máximo de su
amor por nosotros. Lo dijo con toda claridad. “Nadie tiene amor más grandes que
el que da su vida por quienes ama”.

La meditación  de La Pasión y
Muerte del Señor ha llenado profundamente a muchas almas deseosas de penetrar un
poco en ese amor de Cristo.  Como para conocer su altura y profundidad, su
anchura y sus dimensiones divinas. San Pablo decía: “Lejos de mí gloriarme en
algo que no sea La Cruz de Cristo, escándalo para los judíos, locura para los
gentiles, pero salvación para los que creen en El”.

Entremos en la meditación del
misterio con la inteligencia que nos da la Palabra de Dios y con todo el
sentimiento del corazón para compartir con Cristo los sufrimientos de su Pasión
y Muere. Así comprenderemos mejor lo mucho que le hemos costado. Porque “no
hemos sido comprados con oto o plato, sino con la sangre del Cordero
Inmaculado”. Y que el señor nos haga sentir vivir lo que decía San Pablo: “Me
amó y se entregó por mí”.

Esta redacción del VIA-CRUCIS fue
elaborada por el que ahora es Obispo de Querétaro cuando él era cura párroco en
San Antonio en Xalapa. Este VIA-CRUCIS es muy conocido por muchos. Nos ayuda a
seguir el Camino con La Cruz mediante La Palabra de Dios y a sentirnos
comprometidos con El.

 

EL CAMINO DE LA
CRUZ

INTRODUCCIÓN

En el nombre del Padre, y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.

Oh Jesús mío, me arrepiento de
haberte ofendido, porque eres infinitamente bueno, padeciste y moriste por mí,
clavado en la cruz; te amo con todo mí corazón y propongo nunca volver a pecar.

Lectura Inicial: De la carta de San Pablo a los
Filipenses (2,6-11):

“Hermanos: Tengan ustedes los
mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual siendo de condición divina,
no se aferró a su igualdad con Dios, sino que se rebajó a sí mismo hasta ya no
ser nada, tomando la condición de esclavo, y llegó a ser semejando a los
hombres. Habiéndose

Comportado como hombre, se humilló,
y se hizo obediente hasta la muerte en una cruz.

Por eso Dios lo engrandeció y le
concedió el Nombre que está sobre todo nombre, para que ante el Hombre de Jesús
todos se arrodillen en los cielos, en la tierra y entre los muertos. Y toda
lengua proclama que Cristo Jesús es el Señor para gloria de Dios
Padre”.



I

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos porque con tu
Santa Cruz redimiste al mundo.

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE DE
CRUZ

Lectura del Santo Evangelio según San
Lucas

(23,13-26):

“Entonces Pilato reunió a los jefes
de los sacerdotes y las autoridades y   a la gente y les dijo: Ustedes me
trajeron a este hombre, diciendo que alborota a la gente, pero yo lo he
interrogado delante de ustedes, y ya ven que no lo he encontrado culpable de
ninguna de las faltas de que lo acusan… Ya ven, ha  hecho nada  que merezca la
pena de muerte. Lo voy a castigar y después lo soltaré.

Durante la fiesta, tenía que
agradar a la gente dejando libre a un preso. Pero todos comenzaron a gritar:
¡Fuera con ése! ¡Dejen libre a Barrabás! Pilato quería dejar libre a Jesús, y
les habló otra vez; pero ellos gritaron más fuerte: ¡Crucifíquenlo! 
¡Crucifíquenlo!

Por tercera vez Pilato les dijo:
Pues, ¿qué mal ha hecho? Yo no encuentro en él nada que merezca la pena de
muerte. Pero ellos insistieron a gritos, pidiendo que lo crucificara: y tanto
gritaron ellos y los jefes de los sacerdotes, que consiguieron lo que querían.
Pilato decidió hacer lo que ellos pedían, y así dejó libre al hombre que ellos
habían escogido, el que estaba en la cárcel por rebelión y asesino, y entregó a
Jesús a la voluntad de ellos".
 

Intenciones, en esta primera estación vamos a
pedir:

  • Por todos los que han
    sufrido injusticias y están en la cárcel sin merecerlo.

  • Por todos los
    perseguidos y presos políticos y por los que sufren a causa de su fe y
    religión.

  • Por quienes son
    humillados y torturados en nuestras cárceles.

  • Por nuestras
    autoridades para que administren rectamente la justicia y sean promotores de la
    verdad.

  • Por todos nosotros
    para que jamás condenemos de palabra u obra, a nuestros prójimos.

  • Por todos los que nos
    persiguen y calumnian.

Meditación:
en
silencio.

Oración:
Señor Jesús
que fuiste injustamente condenado siendo inocente; mira con bondad a todos los
que padecen alguna injusticia y concede a todos, autoridades y pueblo, luchar
por la justicia y la verdad.

Súplica:
Señor,
pequé, ten misericordia de mí; pecamos Señor, y nos pesa; ten misericordia de
nosotros pecadores.

Canto (o Padrenuestro y
Avemaría)
 


II

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.


SEGUNDA  ESTACIÓN: JESUS CARGA CON LA
CRUZ

Lectura del Santo Evangelio según San
Juan
 (19,14-19): 

“Era el día de La Pascua, como
medio día. Entonces Pilato dijo a los judíos: ¡Aquí tienen a su rey! Pero ellos
gritaron: ¡Que muera! ¡Crucifícalo!

Pilato les dijo: ¿Acaso voy a
crucificar a su rey? Pero los jefes de los sacerdotes le contestaron: Nosotros
no tenemos más rey que al emperador.

Con esto, Pilato lo entregó a ellos
para ser crucificado, y ellos se lo llevaron.

Jesús salió, pues, llevando su
cruz, para ir al lugar que llamaban “La Calavera”, que en hebreo se dice
“Gólgota”

Intenciones, en esta estación vamos a
pedir:

  • Por todos los
    bautizados que se avergüenzas de llevar la cruz de Cristo.

  • Por todos los que han
    renegado de su religión cristiana y de su fe.

  • Por todos los que no
    quieren llevar a cuestas la cruz de la penitencia y de la mortificación por sus
    pecados.

  • Por todos nosotros
    para que aceptemos gozosos la cruz de nuestro Salvador y ella sea nuestra
    alegría y nuestro gozo.

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor Jesús que quisiste cargar
con la cruz para enseñarnos el camino de la penitencia y del servicio a favor de
nuestros hermanos, concédenos llevar nuestra cruz con gozo y alegría para
obtener el perdón de nuestros pecados y la dicha de participar contigo en la
gloria de la resurrección.
 

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros
pecadores.

Canto (o Padrenuestro y
Avemaría).


III

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.


TERCERA  ESTACIÓN: JESUS CAE POR PRIMERA VEZ BAJO LA
CRUZ

Lectura de la
Carta de San Pablo a los Romanos
 (5-6-8.11):

“Hermanos, cuando éramos incapaces
de salvarnos por nosotros mismos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los
malos.

No es fácil que alguien muera por
otra persona, no siquiera por una persona justa… Pero Dios nos da pruebas de su
amor, en que Cristo murió por nosotros aunque éramos todavía pecadores... Y así,
por Cristo, hemos llegado a tener paz con
Dios”.

Intenciones, en esta estación vamos a
pedir:

  • Por todos nosotros que
    fuimos marcados en el bautismo con la cruz de Cristo para que tengamos fuerza de
    llevarla con honor durante nuestra vida.

  • Por el Santo Padre,
    por nuestro Obispo y por nuestros Sacerdotes para que marchen a la cabeza de su
    pueblo llevando la cruz del Señor.

  • Por nuestros jóvenes
    para que no sucumban bajo el peso de sus pasiones y nunca renieguen de la cruz
    del Señor.

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor
Jesucristo, que caíste bajo el peso de la cruz, pero que te levantaste para
proseguir tu camino; míranos con bondad a todos los que hemos aprendido, por
gracia tuya, la tarea de seguirte y no permitas que abandonemos tu cruz, sino
que sepamos siempre levantarnos y cumplir la misión que Dios Padre nos ha
encomendado.
 

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros
pecadores.

Canto (o Padrenuestro y
Avemaría)
.
 



IV 

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.


CUARTA ESTACIÓN: JESUS SE ENCUENTRA CON SU
MADRE
 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (1,28.31.38; 2,34-35)

“El ángel del Señor entró en el
lugar donde estaban María y le dijo: ¡Dios te salve, llena e gracias! El Señor
está contigo. Tú eres bendita entre todas las mujeres… Concebirás y darás a luz
un hijo y le pondrás el nombre de Jesús… Entonces María dijo: Yo soy la esclava
del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho…

El anciano Simeón dijo a María:
Mira este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten.
El será una señal que muchos van a rechazar, y así se va a saber lo que cada uno
piensa en su corazón”.

Intenciones, en esta estación vamos a
pedir:

  • Por todas las madres
    que sufren y lloran por sus hijos.

  • Por todas las madres
    abandonadas y solitarias.

  • Por todas las madres
    cristianas para que estén el pendiente de la educación cristiana de sus
    hijos.

  • Por todos los esposos
    y padres para que amen y respeten a su esposa y madre de sus
    hijos.

  • Por nuestras propias
    mamás, para que el Señor recompense los trabajos y dolores que han padecido por
    nosotros.

Meditación: en
silencio.

Oración: ¡Virgen
Santísima María, Madre de Dios y Madre Nuestra! Te damos gracias porque
concebiste, diste a luz y acompañaste a Cristo Jesús durante toda su vida y
especialmente en su pasión y su cruz; te encomendamos con cariño a todas las
mamás que sufren por sus hijos, para que las consueles y reconfortes en sus
penas y recobren a sus hijos como tú recobraste a tu hijo Jesús al resucitar de
entre los muerto.

Súplica: Madre de dolores, acuérdate que en
la cruz te nombró tu hijo Jesús Madre de los pecadores.
 

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).



V 

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.


QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESUS CON LA
CRUZ

Lectura del Santo Evangelio Según San Marcos (15,21):

“Un hombre de Cirene llamado Simón,
padre de Alejandro y Rufo, llegaba entonces del campo; y al pasar por allí, lo
obligaron a llevar la cruz de Jesús”.

San Pablo nos dice: “Hermanos, si
encuentran a alguien que ha caído en algún pecado, ustedes que son espirituales,
deben ayudarlo a que se levante. Pero deben hacerlo con corazón humilde, y cada
uno debe hacerlo con mucho cuidado, no sea que él también vaya a ser puesto a
prueba. Ayúdense unos a  otros a soportar las cargas, y así cumplirán la ley de
Cristo”. (Gal. 6,1-2).

Intenciones, en esta estación vamos a
pedir:

  • Por todos nosotros
    para que sepamos compartir los bienes y las penas con nuestros
    semejantes.

  • Para que el Señor nos
    conceda tener siempre a alguien que nos ayude y tienda la mano cuando lo
    necesitamos.

  • Para que tengamos la
    humildad suficiente y aceptemos la ayuda que nos brinda algún
    hermano.

  • Por todos nosotros
    para que nos sintamos solidarios con nuestros hermanos campesinos y trabajadores
    que sufren carencias y miseria.

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor Jesús,
que supiste aceptar con humildad la ayuda que te prestó ese hombre que venía de
sus trabajos del campo llamado Simeón Cirineo; te pedimos nos des humildad para
aceptar la ayuda de los demás y generosidad para brindársela cuando la necesiten
de nosotros.

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros
pecadores.
 

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).
 



VI


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
 

SEXTA  ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE
JESÚS

Lectura del profeta Isaías  (53,1-5) quien escribió del
Mesías: 

"¿Quién creyó en nuestro anuncio?
¿A quién se le reveló el poder del Señor?

Creció como un brote en su
presencia, como raíz en tierra árida, sin agua, sin belleza. Lo vimos sin
aspecto atrayente despreciado y evitado por los hombres; como un hombre
acostumbrado al sufrimiento, ante el cual se vuelve el rostro para no verlo,
despreciado y humillado.

El soportó nuestros sufrimientos y
aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos golpeado, herido por Dios y
humillado; pero el fue traspasado por nuestros crímenes, triturado por nuestras
rebeliones. Nuestro castigo saludable cayó sobre él: sus llagas nos
curaron”.

Intenciones, en esta sexta estación vamos a
pedir:

  • Por todos los
    cristianos que ensuciamos el rostro de Cristo y de La Santa Iglesia con nuestros
    pecados.

  • Por quienes manchamos
    la fama y la vida de nuestros hermanos con nuestras críticas, murmuraciones y
    falsos testimonios.

  • Por todos los que
    desprecian y se burlan de la dignidad humana de los más pobres o de los que no
    tienen con qué defenderse.

  • Por quienes han
    perseguido y calumniado a La Santa Iglesia.

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor Jesús, que sufriste
pacientemente ser insultado, escupido, y humillado siendo tú la imagen viva y
radiante del Padre; concédenos a todos los cristianos limpiar tu imagen que
llevamos impresa en nuestros corazones desde el día del bautismo y, además, que
nunca manchemos el rostro de La Santa Iglesia y de nuestros
prójimos.

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia de nosotros
pecadores.
 

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).
 



VII


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
  

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ BAJO EL
PESO DE LA CRUZ

 Lectura de la
primera carta del apóstol San Pedro (1,18-19; 2,22-25):

“Hermanos: Dios Padre los ha
salvado de la vida inútil que llevaban ustedes y que heredaron de sus
antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de esa salvación no se pegó
con cosa que se acaban, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de
Cristo, el cual fue ofrecido en sacrificio como un cordero son defecto no
mancha…

El no cometió ningún
pecado, ni jamás engaño a nadie; cuando lo insultaban, no contestaba con
insultos; cuando lo hacían sufrir, no amenazaban, si no  que se encomendaba a
Dios que sabe juzgar con rectitud. Cristo mismo llevó nuestros pecados en su
cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos en cuanto a los pecados y
vivamos una vida recta. El fue herido para que ustedes fueran sanados. Pues
ustedes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los
cuida como postores y se encarga de sus
almas”
.

Intenciones, en esta estación vamos a
pedir:

  • Por todos los
    cristianos que han hecho a un lado la cruz de Cristo y quieren vivir según sus
    gustos y caprichos.

  • Por todos los
    bautizados y confirmados que han hecho su primera comunión pero que ya no
    practican su fe y viven apartados de la comunidad cristiana.

  • Por todos los hermanos
    que en los días santos de la Semana Mayor se olvidan de lo que Cristo padeció
    por ellos. 

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor Jesús,
que caíste por segunda vez bajo el peso de la cruz, mira nuestra vida cristiana
y la de muchos de nuestros hermanos cristianos indiferentes y alejados, y danos
a toda fortaleza y alegría para seguir tus pasos.

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia de nosotros
pecadores.

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).



VIII


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
  

OCTAVA  ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON UNAS MUJERES
DE JERUSALEN

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (23,27-31):

"Cuando iban llevando a Jesús para
crucificarlo, le seguía mucha gente y muchas mujeres que lloraban y gritaban de
tristeza por él. Pero Jesús las miró y les dijo: Mujeres de Jerusalén, no lloren
por mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos. Porque van a venir días en que
se dirá: ¡Felices las que pueden tener hijos, los vientres que nunca concibieron
y los pechos que no dieron de mamar! Entonces comenzará la gente a decir a los
cerros: ¡Caigan sobre nosotros! Y dirán a las montañas: ¡Escóndannos! Porque si
con el árbol verde hacen todo esto, ¿qué no harán con el árbol
seco?”.

Intenciones, en esta octava estación vamos a
pedir:

  • Por todos los que nos
    compadecemos de los dolores de Cristo, pero que no alcanzamos a hacer algo por
    remediar los dolores y las penas de nuestros prójimo necesitado.

  • Por todas las mamás,
    para que cuiden con especial cariño la educación cristiana de sus
    hijos.

  • Por todos los niños
    que sufren a causa de la irresponsabilidad y descuido de sus
    padres.

  • Por todos los jóvenes,
    para que se preparen convenientemente a su matrimonio y formen hogares
    cristianos y responsables.

Meditación:
en silencio.

Oración: Señor Jesucristo, que invitaste a
las mujeres de Jerusalén a reflexionar sobre su propia vida y a llorar su
pecados; te encomendamos a todas las madres y mujeres cristianas para que les
conceda la gracia de cumplir con responsabilidad la misión que tú les has
encomendado en este mundo.

Súplica: Madre de dolores, acuérdate que en
la cruz te nombró tú Hijo Jesús Madre de los pecadores.
 

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).
 



IX


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ BAJO LA
CRUZ

Lectura del libro del profeta Isaías (50,4-7):

El profeta Isaías había escrito:
“El Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido
palabras de aliento. Cada mañana el Señor me abre el oído, para que escuche sus
palabras. El Señor me abrió el oído a su voz y yo me resistía, ni me eché para
atrás, ofrecí la espalda a los que me herían, la mejilla a los que me jalaban la
barba;  no me cubrí el rostro ante los insultos y salivazos. El Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido;  endurecí mi rostro como pedernal sabiendo que no
quedaría defraudado”.

Intenciones, en esta octava estación vamos a
pedir:

  • Por todos los que nos
    persiguen o calumnian a causa del nombre de Cristo.

  • Por todos los que
    persiguen a la Santa Iglesia  aquí en nuestra patria.

  • Por todos los
    cristianos que tienen que sufrir a causa de su fe y de sus ideas
    religiosas.

  • Por todos los
    bautizados que han perdido la fe que recibieron de sus padres.

Meditación: en
silencio

Oración: Señor Jesús,
que nos mandaste perdonar a quienes nos ofenden y calumnian a causa de tu
nombre; te pedimos por todos los que persiguieron a la santa Iglesia en nuestra
patria y por todos los cristianos que en varios países del mundo sufren
persecuciones a causa de su fe.

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia de nosotros
pecadores.
 

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).
 


X


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
 

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS
VESTIDOS
 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (19,23-24): 

“Los soldados, después que
crucificaron a Jesús recogieron su ropa y la dividieron en cuatro parte. Tomaron
también la túnica, y como era sin costura, tejida de una sola pieza de arriba
abajo, los soldados se dijeron unos a otros: No la rompamos: más vale que
echemos suerte sobre ella, para ver a quien le toca.

Así se cumplió La Escritura que
dice: Se repartieron mi ropa, echando suerte sobre ella. Esto fue lo que
hicieron los soldados”. 

Intenciones,
en esta décima estación vamos a
pedir:

  • Por todos los que se
    aprovechan y apropian de los bienes de los demás y no se compadecen de la
    pobreza y miseria de su prójimo.

  • Por todos nuestros
    hermanos pobres, desamparados, desnudos y sin techo.

  • Por la santa Iglesia
    de Cristo que ahora se encuentra dividida, para que pronto todos los cristianos
    lleguemos a la unidad fraterna y formemos el único pueblo del
    Señor.

Meditación: en
silencio.

Oración: Señor
Jesucristo, que sufriste ser despojado de tus vestidos y que se repartieran tu
túnica; mira a todos los pobres sin techo y haz que tu santa Iglesia reencuentre
pronto la unidad y la paz en la confesión de tu nombre.

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).
 


 XI


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
 

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN  LA
CRUZ

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (19, 17-20):

“Jesús salió, púes, llevando la
cruz, para ir al lugar que llamaban La Calavera, que en hebreo se dice Gólgota.
Allí lo crucificaron, y junto a él a otros dos, uno a cada lado; y a Jesús en
medio, Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero que decía. JESÚS DE NAZARET,
REY DE LOS JUDÍOS. Muchos de los judío leyeron este letrero, porque el lugar
donde crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba
escrito en hebreo, griego y latín”. 

Intenciones,
en esta undécima estación vamos a
pedir:

  • Por todos nosotros,
    para que clavemos en la cruz de Cristo todos nuestros vicios y malas
    inclinaciones.

  • Por todos los que
    sufren y lloran, para que el dolor de Cristo los fortalezca y
    consuele.

  • para que aceptemos la
    cruz del sufrimiento y entreguemos nuestra vida al servicio de los demás y al
    cumplimiento de nuestro deber.

Meditación: en
silencio.
 

Oración:

           
“Misericordia, Dios mío, por tu bondad;

            Por tu
inmensa compasión borra mi culpa;

            Lava del
todo mi delito y limpia mi pecado.

            Pues yo
reconozco mi culpa,

            Tengo
siempre presente mi pecado;

            Contra ti,
contra ti solo pequé,

            Cometí la
maldad que aborreces.

            Te gusta un
corazón sincero

            Y en mi
interior me inculcas sabiduría.

            Rocíame con
hisopo y quedaré limpio;

            Lávame y
quedaré más blanco que la nueve” (Salmo 50)

Canto
(o Padrenuestro y
Avemaría).
 


 XII


Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
  

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA
CRUZ

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos
(15,33-41):

Al llegar el medio día, toda la
tierra quedó en oscuridad la cual duró hasta las tres de la tarde. Y a esa misma
hora Jesús gritó con fuerza: “Eloi, Eloi, ¿Lammá sabactaní?” que quiere decir:
“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?

Algunos de los que estaban allí lo
oyeron y dijeron: Oigan, está llamando al profeta Elías. Entonces uno de ellos
corrió y, después de empapar una esponja en vino agrio, la puso en un carrizo y
se la acercó para que bebiera, diciendo: ¡Déjenlo! Vamos a ver si viene Elías a
bajarlo. Entonces Jesús dio un fuerte grito y murió.

La cortina del templo se partió en
dos partes desde arriba abajo. Y el capitán romano que estaba frente a Jesús, al
ver cómo había gritado y cómo había muerto, dijo: De veras, este hombre era hijo
de Dios.

También había allí algunas mujeres
mirando de lejos; entre ellas estaba María Magdalena, María la madre de Jacobo
el Menor y de José, y Salomé. Estas mujeres habían seguido a Jesús y le habían
ayudado, cuando él estaba en Galilea. Además había allí otras muchas que habían
ido a Jerusalén junto con él”.

Intenciones,
en esta duodécima estación vamos a
pedir:

  • por todos nosotros,
    para que sepamos entregar nuestra vida al servicio de los demás y a ejemplo de
    nuestro Salvador Jesucristo.

  • Para que la cruz de
    Cristo sea nuestra alegría y nuestro gozo.

  • Para que durante
    nuestra vida busquemos hacer siempre la voluntad del Padre
    Celestial.

Meditación: en
silencio.
 

Oración:

Dios mío, Dios mío, ¿por
qué me has abandonado?

A pesar de mis gritos,
mi oración no te alcanza…

en ti confiaban nuestros
padres; confiaban y tú los ponías a salvo.

Pero yo soy un gusano,
no un hombre, vergüenza de la gente,

desprecio del
pueblo;

al verme se burlan de mí
hacen visajes, menean la cabeza.

Acudió al Señor, que lo
ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere…

me acorrala una jauría
de perros, me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y
los pies, puedo contar todos mis huesos.

Pero tú, Señor, no te
quedes lejos; Fuerza mía, ven corriendo a ayudarme”.
 

Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de
mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia de nosotros
pecadores.

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).


 XIII

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
  

DECIMOTERCERA  ESTACIÓN: JESÚS BAJADO DE LA
CRUZ

Lectura del
Santo Evangelio  según  San Lucas (23,50-53):

“Había un hombre bueno y justo
llamado José, del pueblo de Arimatea en Judea. Era miembro de la Junta suprema
de los judíos. Este José esperaba el Reino de Dios, así que no estuvo de acuerdo
con lo que la Junta había hecho. Entonces fue a ver a Pilato y le pidió el
cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana".

Intenciones, en esta decimotercera estación
vamos a pedir:

  • Por todos nosotros,
    para que el final de nuestra vida podamos decir como Jesús: “Todo está
    cumplido”.

  • Para que el Señor
    Jesús nos conceda perdonar a nuestros enemigos y así obtener su
    perdón.

  • Para que, como José de
    Arimatea, sepamos compadecernos de nuestro prójimo en sus dolores y tenderle la
    mano para ayudarlo.

Meditación: en
silencio.

Oración: Madre de Jesús y Madre nuestra,
Virgen María: Tú que acompañaste a tu hijo durante su vida y de modo particular
durante su pasión y su cruz; acompáñanos también a nosotros en nuestro
peregrinar por esta vida para que, junto contigo, lleguemos a gozar de la gloria
de la resurrección.

Súplica: Madre de dolores, acuérdate que en
la cruz, te nombro tu Hijo Jesús Madre de los pecadores.

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).


 XIV

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL
SEPULCRO

Lectura del
Santo Evangelio según San Juan (19,41-42):

 “En el lugar donde crucificaron a
Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro donde todavía no habían puesto
a nadie. Allí pusieron el cuerpo de Jesús, porque ese sepulcro estaba cerca y
porque ya iba a empezar el día de descanso de los
judíos”:

Intenciones, en esta décimocuarta estación vamos a
pedir:

  • Por todos nuestros
    hermanos difuntos para que descansen en la paz de Cristo.

  • Por todos los enfermos
    y agonizantes para que el Señor Jesús y La Virgen Santísima estén junto a ellos
    y les den consuelo y esperanza.

  • Por todos nosotros,
    para que el Señor nos conceda una muerte cristiana.

  • Por todos los que no
    conocen a Cristo ni esperan en El, para que pronto lleguen a participar de los
    frutos de su muerte y resurrección.

 Meditación:
en silencio.

Oración: Dios
todopoderoso y eterno, cuyo Hijo Jesucristo descendió al lugar de los muertos y
salió luego triunfante del sepulcro; te pedimos que concedas a todos los que en
el bautismo hemos muerto con Cristo al pecado, lleguemos a participar de una
vida nueva de hijos tuyos. Por Cristo nuestro Señor.
 

Súplica: Por tu cruz y resurrección, nos has
salvado Señor.

Canto (o Padrenuestro
y Avemaría).


XV

Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

DÉCIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS TRIUNFA DE LA MUERTE

 Lectura del
Santo Evangelio  según  San Mateo (28,1-7)

“Cuando el sábado había pasado, y
estaba amaneciendo el domingo, María, Magdalena y la otra María fueron al
sepulcro. De pronto hubo un fuerte temblor de tierra. Era un ángel del Señor que
había bajado del cielo,  y llegando al sepulcro, quitó la piedra que lo tapaba y
se sentó sobre ella. Era brillante como un relámpago, y su ropa blanca como la
nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos.
Entonces el ángel dijo a las mujeres: No tengan miedo, yo sé que buscan a Jesús,
el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Vengan a
ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y digan a sus discípulos: “El
estuvo muerto pero ha resucitado, y va a Galilea antes que ustedes; allí lo
verán”.
 

Intenciones, en esta
última estación vamos a pedir:

  • Que la esperanza de la
    resurrección aliente nuestra vida cristiana y nos haga ser testigos de Cristo
    resucitado en el mundo.

  • Que vivamos siempre
    agradecidos con el Señor Jesucristo por todo lo que ha hecho por nosotros y
    cantemos siempre sus alabanzas en la comunidad cristiana.

  • Que la fuerza de su
    pasión y la alegría de su resurrección nos hagan vivir una vida nueva de hijos
    del Padre celestial.

  • Que todos nuestros
    difuntos lleguen a participar del triunfo de Cristo y de su reino
    glorioso.

Meditación: en
silencio.

Oración: Oh Jesús, Rey poderoso y Señor de
los señores; Luz que brilla en las tinieblas y Fuente de vida eterna: Mira a tu
familia santa aquí reunida que te ha acompañado en la meditación de tu pasión y
de tu muerte, y concédele alegrarse contigo y llegar a participar de tu gloriosa
resurrección. Tú que vives y reinas con el Padre, y eres Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.

Súplica: Anunciamos tu muerte; proclamamos
tu resurrección ¡Ven, Señor Jesús!

 Canto
(o Padrenuestro y
Avemaría).
 


CONCLUSIÓN

            Qué el
Señor nos bendiga, y por los méritos de su pasión, muerte y resurrección nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
 


CANTOS PENITENCIALES 


1.  ¡Oh Jesús mío!

Perdón,
perdón.

Perdóname, Dios
mío,

Perdón,
perdón.

 

Olvida mi extravío, ¡OH Dios de
amor!

Olvida ya mis culpas, perdón,
perdón.

 

Ha
tiempo que escuchaba tu dulce voz,

Que
tierno me llamaba, ¡OH buen pastor!

 

Más
yo insensato y necio, vil pecador,

Con
bárbaro desprecio pagué tu amor.

 

Contrito, arrepentido, vengo,
Señor,

De
haber, ingrato, herido tu corazón.

 

Postrato ante tus plantas con gran
dolor

Mis
hondas culpas tantas llorando estoy.

 

Yo
fui quien el tormento de cruz te dio,

De
tanto sufrimiento la causa soy.

 

Sacrilegio yo he dado la muerte a
Dios,

Detesto mi pecado, ¡Perdón,
perdón!

 

¡Oh
Padre bondadoso! Dios de mí amor,

Ya
no heriré alevoso tu corazón.

 

Jamás, nunca ofenderte, pecar, ya
no;

Primero si, la muerte prefiero
yo.

 

Por
la gloria que diste al buen ladrón,

Te
pido me concedas la salvación.

 

Mi
corazón y pecho te adorará

Y en
lágrimas deshecho terminará.

 

 


5. Te pedimos, Señor,
perdón,

Por el bien que no 
hemos hecho,

Por lo que hemos
hecho mal,

Señor, Piedad.

 

Perdón por haber
vivido

Sin
fijarme en los demás

Perdón por no haber
querido

En
mis hermanos confiar.

 

Perdón porque he
permitido

No
acusarme y acuso,

Perdón por no haber
vivido

En
pobreza y humildad.

 

Perdón por haber herido

Sentimientos de
igualdad.

Perdón por no haber
seguido

Los
deseos de bondad.

 

Perdón por no haber
oído

La
palabra de verdad.

 

Perdón por no haber
visto

Compañero, en mi
caminar.

 

 

 


6.
Oh pecador, ¿Adónde vas
errante? (3)

A dónde
irás.

 

En
la prisión, es la voz del hombre, (3)

¿A
dónde irás?

 

Busca la paz, tú que sabes tanto
(3)

¿Adónde
irás?

2.
Perdón ¡OH Dios mío!,

perdón e
indulgencia,

Perdón y
clemencia,

perdón y piedad.

 

Pequé, ya mi alma su culpa
confiesa,

Mil
veces me pesa de tanta maldad.

 

Mil
veces me pesa, de haber, obstinado,

Tu
pecho rasgado, ¡OH sima Bondad!

 

Yo
fui quien del duro madero inclemente

Te
puso pendiente con vil impiedad.

 

Por
mí en el tormento tu sangre vertiste

Y
prenda me diste de amor y humildad.

 

Y yo
en recompensa, pecado a pecado

La
copa he llenado de iniquidad.

 

Mas
ya arrepentido te busco lloroso

¡OH
Padre amoroso, OH Dios de bondad!

7.
Perdona a tu pueblo, Señor,

Perdona a tu
pueblo; perdónale, Señor.

 

No
estés eternamente enojado,

No
estés eternamente enojado,

Perdónale, Señor.

 

Por
tus profundas llegas, crueles,

Por
tus salivas y por tus hieles,

Perdónales,
Señor.

Por
tus heridas de pies y manos,

Por
los azotes tan inhumanos,

Perdónale Señor.

 

Por
los tres clavos que clavaron,

Y
por las espinas que te punzaron,

Perdónale, Señor.

 

Por
las tres horas de agonía,

En
que por madre diste a María,

Perdónales,
Señor.

 

Por
la abertura de tu costado,

No
estés eternamente enojado,

Perdónale,
Señor.

3. Mi alma espera en el Señor,

Mi alma espera en
su palabra;

Mi alma guarda al
Señor,

Porque en él está
la salvación.

 

Desde lo hondo a ti grito,
Señor;

Señor, escucha mi
voz;

Estén tus oídos
atentos

A la
voz de mi súplica.

 

Si
llevas cuenta de los delitos,

Señor, ¿Quién podrá
resistir?

Pero
de ti procede el perdón

Y
así infundes respeto.

 

Mi
alma espera en el Señor,

Mi
alma espera en su palabra,

Mi
alma aguarda al Señor,

Más
que el centinela la aurora.

 

Porque del Señor viene la
misericordia

Y la
redención copiosa;

Y él
redimirá a Israel

De
todos sus delitos.

8. Levanto mis ojos a los montes,

¿De dónde me vendrá
el auxilio?

El auxilio me viene
del Señor,

Que hizo el cielo y
la tierra.

 

El
auxilio me viene del Señor,

Que
hizo el cielo y la tierra.

El
auxilio me viene del Señor,

Que
hizo el cielo y la tierra.

 

No
permitirá que resbale tu pie,

Tu
guardián no duerme,

No
duerme ni reposa

El
guardián de Israel.

 

El
Señor te guarda a su sombra,

El
Señor está a tu derecha;

De
Día el sol no te hará daño

Ni
la luna de noche.

 

El
Señor te guarda de todo mal,

El
Señor guarda tu alma,

El
guarda tus entradas y salidas

Ahora y por
siempre.

4. Madre de todos los hombres,

Enséñanos a decir:
Amén.

 

Cuando la noche se
acerca

Y se
oscurece la fe…

      

Cuando el dolor nos
oprime,

Y la
ilusión ya no brilla…

 

Cuando aparece la
luz

Y
nos sentimos felices…

 

Cuando nos llegue la
muerte

Y tú
nos lleves al cielo…

9. Mientras recorres la vida

Tú nunca solo
estás;

Contigo por el
camino Santa María va.

 

Ven
con nosotros al caminar,

Santa María, ven.

Ven
con nosotros al caminara,

Santa María ven.

 

Aunque te digan
algunos

Que
nada puede cambiar,

Lucha por inmundo
nuevo

Lucha por la verdad.

 

Si
por el mundo los hombres

Sin
conocerse van,

No
niegues nunca tu mano

Al
que contigo está.

 

Aunque parezcan tus
pasos

Inútil caminar,


vas abriendo camino,

Otros lo
seguirán.