Viajes a Camerún, Angola y Tierra Santa

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Viajes a Camerún, Angola y Tierra Santa

07/09 domingo 22 marzo 2009

Viajes a camerún, angola y tierra santa

Que el Papa está en África es mucho más que noticia. Millones de ciudadanos de todo el mundo lo acompañamos compartiendo la alegría rítmica de los africanos.  Es alegría. ¿Lo deseaba saber el lector? África es hoy el continente donde más rápidamente crece la Iglesia católica. El número de católicos africanos ha pasado de 55 millones en 1978, al inicio del pontificado de Juan Pablo II, a 158 millones en 2006, con un crecimiento del 187%. Los católicos africanos son hoy el 14% del total de católicos del mundo y el 17% de la población del continente. Según las previsiones, en 2050, tres países africanos estarán en el elenco de los diez primeros países con el mayor número de católicos en el mundo: la República Democrática del Congo (con 97 millones de católicos), Uganda (con 56 millones) y Nigeria (con 47 millones).

El domingo antepasado, Benedicto XVI nos comunicaba con gozo en Roma: "La semana que viene, del 17 al 23 de marzo, iré a África, primero a Camerún y luego a Angola, para manifestar mi cercanía concreta (…) a ese Continente, que quiero de modo particular".   

Y  añadió: "Del 8 al 15 de mayo, realizaré una peregrinación a Tierra Santa para pedir al Señor, al visitar los lugares santificados por su paso terreno, el precioso don de la unidad y de la paz para Oriente Medio y para toda la humanidad". 

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Efectivamente, Benedicto XVI llegó el martes 17 al aeropuerto Nsimalen de Yaundé, donde fue recibido por el presidente de la República de Camerún, Paul Biya, con el saludo de bienvenida del arzobispo de Yaundé y presidente de la Conferencia Episcopal, Simon-Victor Tonyé Bakot, así como del cardenal Christian Wiyghan Tumi, arzobispo emérito de Douala.

Llegado a Camerún, ¿en qué se ocupó Benedicto XVI el día 19, festividad de San José y día de su onomástico? En el estadio Amadou Ahidjo, de Yaundé, presidió a las 10,00 la Santa Misa en la que deseó una gozosa festividad a "todos los que como yo -dijo- han recibido la gracia de llevar este hermoso nombre" y recordó que "José es en la historia el hombre que dio a Dios la prueba más grande de confianza". 

Pero el mejor regalo que recibió en se día fue la entusiasta participación de más de 40 mil personas en la celebración eucarística en ese estadio de Yaundé, con la presencia de Obispos representantes de todas las conferencias episcopales de África.

"Padres y madres que me escuchan -prosiguió Benedicto XVI-, ¿confían en Dios que hace de ustedes padres y madres de sus hijos adoptivos? ¿Aceptan que cuente con ustedes para transmitir a sus hijos los valores humanos y espirituales que ustedes han recibido?"

"En esta época en que tantas personas sin escrúpulos quieren imponer el reino del dinero despreciando a los más pobres, ustedes tienen que estar atentos. África, en general, y Camerún en particular, están en peligro si no reconocen al verdadero autor de la Vida. (...) No se dejen fascinar por falsas glorias e ideales falsos. ¡Crean! (...) Cristo es el único camino de Vida".

"A veces -les hizo considerar el Papa- los africanos se ven obligados a huir de sí mismos y a abandonar todo lo que constituía su riqueza interior. Frente al fenómeno de una urbanización galopante, abandonan su tierra, física y moralmente, no como Abraham para responder a la llamada del Señor, sino por una especie de exilio interior que lo alejan de su mismo ser, de sus hermanos y hermanas de sangre, de Dios".

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"¿Hay una fatalidad, una evolución inevitable?", se preguntó. "Ciertamente no. Ahora más que nunca tenemos que esperar contra toda esperanza. (...) La primera prioridad consiste en volver a dar sentido a la acogida de la vida como don de Dios. Para la Sagrada Escritura, como para la sabiduría del continente de ustedes, la llegada de un niño es una gracia, una bendición de Dios. En nuestra época la humanidad está invitada a modificar su óptica: Efectivamente cada ser humano, incluso el más pobre y pequeño, está creado a imagen y semejanza de Dios".

"Hijos e hijas de África: ¡No tengan miedo de creer, de esperar, de amar, no tengan miedo de decir que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, que solamente Él nos puede salvar! (...) Firmes en la esperanza contra toda esperanza ¿no es una definición magnífica del cristiano?".

"África está llamada a la esperanza a través de ustedes y con ustedes. Con Cristo Jesús que pisó el suelo africano, África puede transformarse en el continente de la esperanza. Todos somos miembros de los pueblos que Dios dio como descendencia a Abraham. Cada uno y cada una de nosotros fue pensado, querido y amado por Dios. Cada uno y cada una de nosotros tiene un papel que jugar en el plan de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo".

"Si el desaliento los invade, piensen en la fe de José; si la inquietud los acecha, piensen en la esperanza de José, descendiente de Abraham que esperaba contra toda esperanza; si los sacude la aversión o el odio, piensen en el amor de José que fue el primer hombre que descubrió el rostro humano de Dios en la persona del niño concebido por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María".

"Como José no tengan miedo de tomar a María con ustedes, es decir no tengan miedo de amar a la Iglesia. María, Madre de la Iglesia, les enseñará a seguir a sus pastores, (...) a seguir lo que les enseñan. (...) Los casados, miren al amor de José por María y Jesús; los que se preparan al matrimonio, respeten a su futura o futuro cónyuge, como hizo José con María; los que se han consagrado a Dios en el celibato, reflexionen sobre la enseñanza de nuestra Madre, la Iglesia: La virginidad y el celibato para el Reino de Dios no solamente no contradicen la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y confirman. El matrimonio y la virginidad son las dos formas de expresar y vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo".