Visita a las Siete Casas en Familia

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Visita a las Siete Casas en Familia


La "Visita de las Siete Casas" es una costumbre popular que consiste en visitar siete lugares donde esté el Santísimo Sacramento expuesto el Jueves Santo.

Esta costumbre tiene como los demás elementos de nuestro catolicismo popular, grandes valores cristianos y humanos que hay que saber conservar y profundizar.

Además de crear un ambiente de meditación en la entrega de Jesús por nosotros (entrega en la Eucaristía y en su Pasión), ayuda a que las familias o los grupos de amigos se unan en una especie de peregrinación y de recuerdo de Jesús, que fue llevado de un lado a otro en su pasión.

Generalmente se realiza yendo a visitar siete templos cercanos; recordando en cada templo el camino de la Pasión de Jesucristo frente al Tabernáculo. En cada visita se hace una oración comunitaria y luego se deja un tiempo a la oración personal, de acuerdo al siguiente esquema:

Para iniciar el recorrido de las visitas

Por la señal de la Santa Cruz, etc. ...

Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas me pesa de todo corazón el haberte ofendido, quiero, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, así como os suplico, y os confío por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte: que me los perdonaréis y me daréis gracia para nunca más pecar. Amén.

Alma de Cristo, santifícame
Cuerpo de Cristo, sálvame
Sangre de Cristo, embriágame
Agua del costado de Cristo, lávame
Pasión de Cristo, confórtame
¡Oh mi buen Jesús!, óyeme
Dentro de tus llagas, escóndeme
No permitas que me aparte de Ti
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame
Y mándame ir a Ti
Para que con tus Santos te alabe
Por los siglos de los siglos. Amén

X Primera Visita

Jesús en el Huerto de los Olivos

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo..

Lector 1:

Salió como de costumbre, fue al Huerto de los Olivos, y los discípulos le siguieron. Llegando al lugar les dijo: "Pedid que no caigáis en tentación." Y se apartó de ellos, y puesto de rodillas oraba diciendo: "Padre si quieres, aparta de mi esta copa; pero no se haga mi voluntad sino la tuya". Entonces se le apareció un ángel que lo confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos, vencidos por la tristeza; y les dijo: "Levantáos y orad para que no caigáis en tentación". Lc. 22, 39-46.

Lector 2:

Siguiendo el ejemplo del mismo Señor Jesús, debemos "retirarnos a lugares solitarios para darnos a la oración". Solo si dedicamos tiempo al Señor, nuestro ser enviados a los hombre será también llevarle a los demás. (Juan Pablo II, Irlanda)

Mucho debemos hacer para ello, pero sobre todo perseverar en la oración, en una oración intima y siempre llena de energía, "Vigilad y Orad" en el Huerto del Getsemaní....para que no os caigáis en la tentación y no os detengáis en el camino.(Juan Pablo II, Alemania)

El que preside:

Oremos:

Oh Jesús, yo te adoro y te doy gracias por la sangre que derramaste desde niño y por los pasos tan dolorosos que diste por mi salvación, especialmente por este recorrido hecho desde el cenáculo hasta el Huerto de Getsemaní para empezar tu pasión.

Ruego que a mi y a todos los cristianos nos concedas la virtud de la mortificación y el don del temor de Dios Amén

X Segunda Visita

Jesús llevado atado a la casa de Anás

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina. Jesús le respondió: "He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas. ¿Porqué me preguntas? Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que les he dicho."

Apenas dijo esto uno de los guardias que ahí estaba, dio una bofetada a Jesús, diciendo: "¿Así contestas al Sumo Sacerdote?

Jn 18 19-22

Lector 2:

¿Qué sería de la vida humana si Jesús no hubiera pronunciado nunca tales palabras?, ¿Qué sería del mundo si en nuestras relaciones mutuas diésemos primacía al odio entre las personas, entre las clases o entre las naciones?, ¿Cuál sería el futuro, si basásemos el destino de los individuos y las naciones en este odio?

(Juan Pablo II, Irlanda)

El que preside:

Oremos

Señor Jesucristo, yo te adoro y te doy gracias por el doloroso viaje que hiciste por mi salvación, cuando después de haber sudado sangre, fuiste aprendido y conducido a la casa de Anás. Te suplico me concedas amor y paciencia en todas las adversidades y la gracia de ser siempre hijo tuyo.

Amén.

X Tercera Visita

Jesús llevado atado a la casa de Caifás

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: "Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tu eres el Cristo el Hijo de Dios". Le dijo Jesús: "Sí, tu lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del padre y venir sobre las nubes del cielo." Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. Mt. 26, 63-65

Lector 2:

Jesús es el Hijo de Dios "encarnado", venido en la carne, para vivir las realidades concretas de nuestra existencia a la vez como hombre y como Hijo de Dios, ¡es un misterio inaudito!... Vivió bajo la mirada de Dios su Padre, íntimamente unido a Él, en acción de gracias. Ofreció a Dios todos los gozos y todas las penas de esa vida. La vivió con sencillez, pureza de corazón, con decisión, como un servidor, como un amigo que acogía a los enfermos, a los afligidos, los pobres de toda clase; con un amor que nadie superara y que nos dejo en testamento: Amáos como yo os he amado. Y esa misma vida que, a través de la prueba de su sacrificio ofreció para liberar al mundo de sus pecados, es ahora glorificada junto a Dios. (Juan Pablo II, Rep. del Congo)

El que preside:

Oremos

Señor, te adoro y alabo por la mansedumbre y docilidad con que te comportaste al ser llevado de la casa de Anás a la de Caifás y por la preciosa Sangre que derramaste en la flagelación. Te ruego nos concedas el don de ver las cosas creadas con la luz de la fe.

Amén.

X Cuarta Visita

Jesús llevado ante Poncio Pilato

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

Pilato respondió: "¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mi. ¿Qué has hecho?" Respondió Jesús: "Mi Reino no es de éste mundo. Si mi reino fuese de éste mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí."

Entonces Pilato le dijo: "¿Luego tu eres rey?" Respondió Jesús:" Si, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."

Jn 18,35-37

Lector 2:

Jesús no vino para hacer su propia voluntad sino la voluntad de su Padre celestial. El, dio testimonio de la verdad a través de sus palabras, de sus obras y de su misma existencia. En Jesús fue derrotada la tiranía del engaño y la falsedad, la tiranía de la mentira y del error, y la tiranía del pecado. Pues, Cristo es la Palabra viva de la verdad divina que prometió: "Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Jn 8 31)

El que preside:

Oremos:

Señor te adoro y doy gracias por el pesado viaje que hiciste de la casa de Caifás a la casa de Pilato. Por mi salvación y por la preciosa sangre, que derramaste en la coronación de espinas.

Te pido me des el consuelo y concedas la virtud de la generosidad, así como el don de ser acertado en mi vida y mis consejos.

Amén.

X Quinta Visita

Jesús llevado ante Herodes

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de Él, y esperaba presenciar alguna señal que Él hiciera. Le preguntó con mucha palabrería, pero Él no respondió nada. Entonces Herodes con su guardia después de despedirla y burlarse de Él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato.

Lc 23, 8-9; 11

Lector 2:

Que las dificultades no dobleguen nunca vuestra dedicación y vuestro sentido moral, que nunca perdáis de vista el objetivo final de vuestros esfuerzos: crear un mundo donde cada persona humana pueda vivir dignamente y en armonía de amor como un hijo de Dios.(Juan Pablo II, ONU)

Estamos en el mundo sin ser del mundo, constituidos entre los hombres como signos de la verdad y de la presencia de Cristo para el mundo. Le entregamos todo nuestro ser concreto como expresión suya, para que Él siga pasando haciendo el bien.(Juan Pablo II, Portugal)

El que preside:

Oremos

Oh Jesús, te adoro y te doy gracias por el penoso viaje que hiciste de la casa de Pilato al palacio del Rey Herodes, por mi salvación, y por la preciosa sangre que derramaste en la crucifixión al ser clavadas tus manos.

Te pido Humildemente por la conversión de los pecadores y te dignes concedernos la virtud de la diligencia y el don de la fortaleza.

Amén.

X Sexta Visita

Jesús es regresado con Pilato

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

Díceles Pilato: "¿Y qué voy a hacer con Jesús el llamado Cristo?" Y todos a una voz: "¡Sea crucificado!". "¿Pero qué mal ha hecho?", preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: "sea crucificado". Entonces Pilato , viendo que nada adelantaba, sino que mas bien se promovía tumulto, tomo agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: "inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis." Y todo el pueblo respondió "¡su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les soltó a Barrabás ..."

Mt 27,22-26

Lector 2:

Cristo no solamente ha dado ejemplo y enseñado, también ha liberado efectivamente a hombres y mujeres, de lo que tenía prisionero a su cuerpo, espíritu y corazón. Y desde que murió y resucito por nosotros, continua haciéndolo para los hombres y las mujeres de toda condición y de todo país, desde el momento en que le entregan su fe. Es el Salvador del hombre. Es el Redentor del hombre. "Ecce homo" dijo Pilato, sin llegar a comprender el alcance de sus palabras: "He aquí al Hombre".(Juan Pablo II, Francia)

El que preside:

Oremos

Señor, te adoro y te doy gracias por el doloroso recorrido que hiciste del palacio de Heródes para acudir por segunda vez ante Pilato, por salvarme y por la sangre que derramaste al ser clavados tus pies en el madero de la cruz.

Te pido que nos concedas la virtud de la caridad y el don de comprender la verdad.

Amén.

X Séptima Visita

Jesús llevado a su Pasión

El que preside:

Te adoramos o Cristo y te bendecimos

Todos:

Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lector 1:

Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte . Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y , trenzando una corona de espinas se la pusieron sobre su cabeza y en su mano derecha una caña, y doblando la rodilla delante de Él le hacían burla diciendo "¡Salve, rey de los judíos!"; y después de escupirle cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron el manto, y le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarlo. Mt. 27, 27-31

Lector 2:

Caminemos juntos, peregrinos, hacia la cruz del Señor, pues con ella comienza una nueva era en la historia del hombre. Este es tiempo de gracia, tiempo de salvación; a través de la cruz el hombre ha podido comprender el sentido de su propia suerte, de su propia existencia sobre la tierra. Ha descubierto cuanto le ha amado Dios. Ha descubierto y descubre continuamente, a la luz de la fe, cuan grande sea el propio valor. Ha aprendido a medir la propia dignidad con el metro de aquel sacrificio que Dios ha ofrecido en su Hijo para la salvación del hombre.(Juan Pablo II, Polonia)

El que preside:

Oremos

Señor, al terminar este recorrido que hicimos acompañando a Jesús en el caminar al calvario, te ruego me concedas la gracia de no ser engreído y tener así la verdadera sabiduría para amarte sobre todas las cosas ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén